Pasar al contenido principal

Maryland protege a veterinarios que hablen de cannabis animal

Maryland dio un paso poco habitual en el debate sobre cannabis blindando a los veterinarios que hablen con sus clientes sobre estos productos. La medida, ya aprobada por la legislatura estatal, no autoriza tratamientos, pero sí rompe una barrera de silencio.

Más que empujar a los profesionales a recomendar estos productos, la norma redefine el margen en el que pueden ejercer su criterio. A partir de ahí, la Junta Estatal de Examinadores de Medicina Veterinaria ya no podría sancionar a un profesional por hablar con el tutor de un animal sobre el posible uso terapéutico o del CBD. El debate que se abre en Maryland se da en un contexto en el que otros países ya han empezado a abrir la puerta al cannabis medicinal para uso veterinario.

De acuerdo con el expediente oficial de la Asamblea General de Maryland, la SB 54 impide que la junta suspenda o revoque licencias, emita reprimendas o censuras, o someta a un veterinario a periodo de prueba solo por haber discutido o recomendado estas sustancias para un animal.

En Estados Unidos, el debate sobre cannabis veterinario lleva tiempo atrapado por un lado por la demanda de los tutores, que ya usan o contemplan usar derivados del cannabis para dolor, ansiedad o inflamación en sus mascotas y, por otro, la cautela de muchos veterinarios, que a menudo prefieren evitar siquiera la conversación por miedo a consecuencias regulatorias. Esa tensión ya ha empujado en otros lugares la demanda de una regulación del cannabis para mascotas.

La propia nota fiscal de la legislatura señala que la medida no tendría efectos materiales sobre las finanzas estatales ni sobre la operación del gobierno y añade que hasta ahora la junta no había tomado acciones formales del tipo que la ley busca impedir. Entonces, más que corregir una práctica extendida, la norma parece buscar un efecto preventivo, despejando la amenaza latente antes de que se convierta en un castigo efectivo.

Ese clima de cautela regulatoria convive, además, con una búsqueda todavía incipiente de evidencia científica sobre cannabis y salud animal, como muestran trabajos sobre el uso de CBD con menor agresividad en perros y otras líneas de investigación similares.

La aprobación de la SB 54 muestra cómo el interés por el cannabis y sus diferentes usos sigue avanzando no solo en pacientes humanos, licencias comerciales sino que además en zonas menos visibles donde se define quién puede hablar, aconsejar y cuidar sin miedo.

Te puede interesar...

¿Te ha gustado este artículo y quieres saber más?
Aquí te dejamos una cata selecta de nuestros mejores contenidos relacionados:

Suscríbete a Cáñamo